Con el inicio de un nuevo año, es inevitable que realicemos un análisis del camino recorrido, consciente o inconscientemente, y fijemos objetivos que mejoren esos pasos dados de cara a un recién estrenado 2020. 

Si tienes un cargo de responsabilidad dentro de una empresa, probablemente también te hayas fijado unos objetivos a nivel corporativo. Unos de los objetivos más repetidos, si no el que más, es el aumento de la productividad. La productividad  se define como la relación entre lo producido y los medios empleados para conseguirlo. Hablamos de mejora de la productividad cuando se producen más unidades con un gasto medio inferior invertido. 

En este artículo vamos a hacer un repaso de las estrategias más efectivas para contribuir al aumento de la productividad de nuestra empresa, y con ello, aumentar nuestra rentabilidad:

 

1. Bajar los costes operacionales

Los costes operacionales se pueden reducir de dos formas: la primera, reduciendo el proceso de producción para hacerlo más eficiente; y la segunda, negociando los suministros de la empresa con proveedores actuales o nuevos para abaratar dichos suministros.

 

2. Automatización de procesos

Este concepto podría encuadrarse dentro del apartado anterior, pero dada su relevancia a día de hoy, consideramos que merece una mención propia. Con todas las tecnologías y herramientas que existen a día de hoy, las empresas que pretenden obtener mejores resultados tienen que incorporar tecnologías que faciliten y automaticen procesos. 

Herramientas como CRM’s o ERP’s, procesos de Inteligencia Artificial o Big Data están mejorando e incrementando la productividad de nuestro tejido empresarial. La transformación digital debe ser un proceso comúnmente aceptado para optimizar recursos.

 

3. Optimización de recursos

A veces, no se utilizan los recursos que tenemos a nuestro alcance de forma efectiva, y hacerlo al máximo potencial muchas veces no suele ser la norma. Es necesario repensar si lo que estamos haciendo es la mejor forma de hacer las cosas; si podemos eliminar los cuellos de botella de nuestros procesos de producción u optimizar determinados recursos. Existen muchos casos en los que las empresas han analizado cómo ejecutaban determinados procesos productivos y al adoptar ciertos cambios, sin aparente importancia, han conseguido obtener mejores resultados.

 

4. Evolucionar los procesos de venta

Como consumidores tenemos a nuestro alcance multitud de productos iguales, similares o sustitutivos, que conllevan un proceso de elección. Evolucionar en nuestros procesos de venta implica una mejora en los márgenes y en la cifra de negocio que, sin aumentar la productividad propiamente dicha, nos ayuda a aumentar la efectividad de la fuerza comercial, haciendo que el proceso de venta sea más productivo.

 

5. Mejorar el clima laboral

Este epígrafe merecerá un artículo posterior, puesto que aquí las fórmulas pueden ser técnicas o más complejas y nos gustaría profundizar en este apartado.

Desde nuestra empresa, Loonfy, estamos enfocados en mejorar la productividad del clima laboral y así mejorar la productividad de las empresas con las que trabajamos.

Con nuestro primer producto, que consiste en la automatización de los anticipos de la nómina ya devengada por parte de los empleados, empoderándoles en el cobro de sus salarios,  tal y como ocurre en otros países.

 

Aunque existen muchas otras medidas que se pueden adoptar para mejorar el clima laboral, y podríamos dedicar un artículo a cada una de ellas, nos gustaría enumerar las que consideramos más relevantes: mejorar la distribución de los roles, reforzar el compromiso, aumentar la moral, contribuir al bienestar, intensificar la competitividad y acentuar la identificación de los empleados con la empresa.