La felicidad en el trabajo no se ciñe únicamente a un aspecto salarial, sino a todo aquello que no se ve pero que ocupa gran parte de la satisfacción de todos: transparencia, comunicación, confianza,… que tus empleados tengan nombre y apellidos, familia, problemas y alegrías… el entorno emocional que se genera cuando vamos más allá de las 40h semanales y la consecución de objetivos, hacen que la vida del empleado se extienda más allá de su hogar y convierta en familia a su entorno de trabajo. ¿Y quién no querría, pues, lo mejor para su familia?

A partir de esta premisa, si las empresas invierten en esa felicidad en el trabajo; el esfuerzo, la orientación al logro y el compromiso de sus trabajadores vendrán solos.

No podemos olvidar, sin embargo, que este trabajo es cosa de todos los agentes implicados, por lo que hay que estudiar qué hace feliz a nuestros empleados para hacer visible el retorno de esa inversión en felicidad, y no dejarla simplemente en manos de bonitas palabras que diseña estratégicamente el departamento de marketing. La felicidad es la suma de pequeños momentos, por lo que no podemos dejar de cultivarla.

«Ser más humanos que recursos»

Olalla Mulero

Soy profesional de los recursos humanos, trabajando desde diferentes perspectivas por y para las personas. A lo largo de mi trayectoria profesional he podido desarrollar competencias en el ámbito de las relaciones humanas y profesionales, ejecutando y mejorando día a día la gestión de personas y creación de equipos de alto rendimiento.

Orientada tanto al cliente, interno y externo, como al candidato, para satisfacer a todas las partes, aportando una experiencia enriquecedora en un proceso en el que todos ganen.

Mis más de 15 años en el sector servicios de recursos humanos, me han demostrado que si las personas están felices en su puesto de trabajo, su bienestar laboral junto al de su compañía serán su objetivo.